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Desde el Edén del Oriente antiguo, desde la mítica Samarkanda, objetivo conseguido.
Después de visitar Shahrisaz al amanecer y despertar de la ciudad, todos estamos ansiosos de partir, de comenzar a sentir los pedales bajo nuestros pies, deseamos llegar a la mítica Samarkanda, una de las ciudades más antiguas del mundo, considerada como la “joya del desierto” y la más importante parada de la Ruta de la Seda, que unía China con Europa.
Comenzamos a alejarnos cada vez más de la frontera de Afganistán, y vamos dejando atrás la ciudad de Shahrisabz, a los diez kilómetros de partir y nada más atravesar Kitab, contemplamos a nuestra derecha la cordillera nevada con cumbres superiores a 5.000 metros que hacen frontera con Tayikistán, nosotros nos encontramos a 500 metros sobre el nivel del mar y en unos 26 kms tendremos que coronar un puerto de más de 2.000 metros, comienzan las rampas y cada uno de nosotros nos marcamos nuestro ritmo, aquí de poco nos vale la ayuda del compañero, solo tenemos que pensar que en un par de horas estaremos en la cumbre; rampas del 12% sin ningún tipo de descansillo, el agua del deshielo corriendo por las cunetas y el ánimo de las gentes que se encuentran pastoreando por las laderas de la montaña, es uno de los momentos en que uno reflexiona consigo mismo, en que tiene que evadirte del esfuerzo que estás realizando para no bajarte de la bicicleta, ahora es cuando haces inventario de todo lo que llevas en las alforjas y lo que podrías haber dejado en casa, pero los kilómetros van pasando y cada vez van quedando menos para la meta; cuando levantas la vista y ves la parte alta por donde van atravesando los coches, se te hace un mundo y crees que nunca llegarás al alto, pero de nuevo fijas la mirada a pocos metros de ti, y vuelves a pensar en cosas bellas, y no en el dolor que tienes en las piernas y riñones.

Por fin coronamos uno a uno, y en el alto, abrazos, palabras con el aliento entrecortado y a más de uno tienen que sujetarnos la bicicleta para no caernos al suelo, pero el esfuerzo se ve recompensado al mirar atrás, ver la serpenteante carretera que hemos recorrido y allá en la lejanía el valle con la población de donde partimos.
Ahora es el momento de abrigarse y comenzar el descenso, hay que poner todo el cuidado del mundo, el asfalto está totalmente roto, con infinidad de trampas que pueden dar con nuestros huesos en el suelo, y eso no debe suceder estamos a pocos kilómetros del fin.
Seguimos el curso de un rio de alta montaña y llegamos a un lago en las cercanías de Samarkanda, hay realizamos nuestra comida y nos cambiamos de ropa para hacer la entrada oficial, de nuevo los nervios de todos están a flor de piel, tenemos unas ganas inmensas de ver la ciudad.
Recorremos las calles que nos llevan al centro y sin darnos cuenta nos encontramos con la plaza del Registán, el corazón de la ciudad, tres majestuosas madrasas en el centro de un explanada, millones de pequeñas piezas de azulejos verdes, blancos, y azules dan un tono especial a las monumentales portadas; esta plaza es la joya de Samarkanda, cuanta cultura se impartió en ellas, matemáticas, astronomía, filosofía, algebra, y teología.

Esta SAMARKANDA hay que verla, tocarla, olerla, sentirla, hay que soñarla, aquí llegaron influencias persas, indús, árabes, chinas y ahora las bicicletas solidarias de los QUIJOTES DEL SIGLO XXI, que partieron hace años de la capital del Imperio, de Toledo, han realizado su entrada en el corazón de la Ruta de la Seda, con ellas hemos recorrido sus calles, la gran mezquita de Bibi Janum, el mausoleo de Emir Tumer “el gran Tamerlan”, y sobre todo hemos compartido momentos inolvidables con sus gentes.
En esta ocasión no hemos podido entregar en persona la ayuda para los niños más necesitados, pero los regímenes de estos países de la órbita soviética no lo permiten, confiamos en las personas a las que se lo hemos encomendado en que ellos lo realizarán seguro que mejor que nosotros, y solo les hemos pedido que nos recojan cientos de sonrisas de estos niños y nos las hagan llegar a España.
Mil abrazos desde un caravansar de SAMARKANDA y fin del viaje.

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